El Hijo Del Hombre No Tenia Donde Recostar La Cabeza

by Arnoldo Gutierrez
FCF Pastor and West Coast
Hispanic Field Representative

Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza." (Luke 9:58)

Hace algunos días viajando por una de las autopistas de la cuidad, y escuchando una emisora radial local con alcance a todo el mundo hispano, una vez más oí esta errónea declaración: "El Hijo del Hombre no tenía donde recostar su cabeza."

Es una verguenza que los chismes que antes se oían en las iglesias locales, ahora por medio de la tecnología se están difundiendo por todo el mundo hispano. Esta declaración siempre se ha usado como una excusa para la promulgación de la pobreza y para tapar la negligencia de la iglesia, no dando las buenas a los pobres. En el gran tribunal de Cristo, en el juicio de los redimidos, la iglesia dará cuenta por su condición económica y su estado de salud.

¿Por qué entonces dijo el Señor que las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos, pero el Hijo del Hombre no tenía donde recostar su cabeza?

En Lucas, capítulo 9, versículos 57 y 58 tenemos el dilema: "Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Laz zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza."

Un cierto individuo había venido a Jesús diciéndole que él estaba, por decir, dispuesto a dejar su morada para seguir a Jesús. Jesús entonces le hace tal declaración basada en las circunstancias en las cuales él y su equipo ministerial se encontraban.

Veamos el principio de este asunto para entender bien las circunstancias en las cuales se encontraba Jesús. Comenzando en el versículo 51 al 53, dice: "Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Más no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén."

Cumpliéndose el tiempo para ser entregado, el Señor encontrándose fuera de la ciudad de Jerusalén y teniendo que pasar por la tierra de los samaritanos, envió mensajeros delante de él y su equipo ministerial con el fin de hacerles preparativos. La Biblia al Día dice: "para reservar habitaciones." Pero por razones raciales que tristemente existen hasta el día de hoy, no los recibieron. Tanto enfureció esto a los discípulos de Jesús, que Jacabo y Juan querían descender fuego del cielo para que consumiera esa aldea. (Ver 52)

Finalmente no tuvieron otra alternativa que buscar alojamiento en otro lugar y se fueron a otra aldea (Ver 56). Fue entonces en estas precisas circunstancias cuando uno llega diciéndole al Señor que él estaba dispuesto a dejar su morada para seguirle adondequiera que fuera. Entonces Jesús le contesta y le dice algo que por años la iglesia ignorante y los "teólogos" deshonestos han usado para tapar su irresponsabilidad y continuar promoviendo la pobreza en la iglesia. Todo esto se ha hecho a través de la historia de la iglesia con el fin de no aceptar la responsabilidad de diezmar y dar ofrendas aceptables a aquél que las multiplica.

Una vez entendiendo el incidente de Samaria, aún es válido preguntarnos, si Jesús tenía su propia casa, o que él y toda "la pandilla" de desamparados (como algunos nos quieren dar entender), vivían en las bancas de los parques de la ciudad.

En el Evangelio de Juan, capítulo 1 versículos 37 at 39, tenemos el informe sobre este asunto de dos testigos oculares: "Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima." Tenemos dos testigos que fueron y vieron la casa del Señor y aun, pasaron la noche con él.

Jesús después de haber estado fuera de su casa por algún tiempo, regresa una vez más. Dice en Marcos capítulo 2, versículo 1: "Entró Jesús otra vez en Capernaúm después de algunos días; y se oyó que estaba en casa." Después de un tiempo dice el versículo 13, ... "volvió a salir al mar." Ahora, veamos la casa que Jesús tenía junto al mar. Mateo, en el capítulo 13, versículo 1 dice: "Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar."

No me importaría a mí tener hoy un "humilde" condominio junto al mar donde pudiera salir cada día y sentarme temprano en la mañana a meditar en las riquezas del Señor.

 

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